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África

UNA INTRODUCCIÓN SENCILLA AL CONFLICTO DE DARFUR
(por Ainhoa Ispizua)

Darfur es una extensión de 493.180 km², en el oeste de Sudán. Se encuentra en una meseta árida que tiene en su centro a las montañas Yebel Marra una cordillera volcánica que asciende hasta los 3.000 m. El norte es un desierto de arena, mientras que al sur se extiende la sabana.

Es una zona donde se mezclan razas y etnias aunque son todos musulmanes. A único efecto de simplificar el conflicto, distinguiremos entre ellos los árabes (nómadas, desplazaban sus camellos y caballos de norte a sur por las rutas de trashumancia de Darfur) y tribus no árabes (en su mayoría negros, campesinos y agricultores). Sin embargo, esta descripción es muy general ya que hay numerosos clanes y también antecedentes en común entre los habitantes de Darfur.

Antiguamente había paz, respeto y equilibrio entre todos sus habitantes. Los recursos (agua, alimentos y pastos) eran compartidos.

¿Qué hizo que este lugar de Sudan se convirtiera en una tierra de conflictos, más de 400.000 muertos y más de dos millones de desplazados?

Darfur (hogar de los fur) era un sultanato durante el siglo XVIII. Las tribus fur, masalit y zaghawa (negros, mayoría en la zona) poseían las tierras mientras que los árabes se fueron enriqueciendo con el comercio, hasta que llegaron a tener más poder que el propio sultanato. Esto acabó desembocando en conflictos, desplazamientos forzados de fur, y reclamaciones de tierra por ambas partes, sobre todo por los grupos árabes, que desde hace décadas, reclamaban también tener su lugar.

Tras la primera guerra mundial, los británicos trataron de traer paz a la zona y nombraron a representantes locales, todos árabes. Olvidaron la representación de las minorías negras (minorías, que en su conjunto eran más numerosos que los árabes, aunque no tuviesen tanta riqueza). Se enriqueció el norte de Sudán con la exportación de petróleo y se olvidaron del resto del país. Las zonas como Darfur trataron de “Sudanizarse”, buscando un atisbo de desarrollo, sin embargo no se les consideró como ciudadanos de pleno derecho.

En este contexto de negación de derechos de representación y desarrollo y exclusión en las decisiones políticas, hay que añadir un golpe de estado de Al Bashir (representante del frente nacional islámico) en 1989, actual dirigente de Sudan. En vez de tratar de dar mayor representación a todos los habitantes del país, continuó manteniendo en el poder a los “elegidos” árabes y sobre todo, de corte más islámico-fundamentalista. Además, cuando años antes Sudan colaboró con Gadaffi en su intento de anexionar Chad a Libia, comenzó la entrada incontrolada de armamento en Darfur (era utilizado como “una puerta de entrada” a Chad). Esto crispó aún más la situación en Darfur y surgieron movimientos políticos (como el Ejército de Liberación popular de Sudán o el Movimiento Justicia e Igualdad) y de lucha contra el régimen impuesto desde Jartum. Son los movimientos de resistencia rebeldes.

La respuesta del gobierno fue la entrega de armas a tribus árabes como los Bágara. El trato era el siguiente: si luchaban contra esta insurgencia, podrían quedarse con las posesiones, tierras, animales…etc que encontraran en la zona. Algo que llevaban esperando desde hacía muchas décadas. Fue el comienzo de la atrocidad. La primera aparición de las Janjaweed (los demonios a caballo).

A partir de esta situación, comienza el conflicto de Darfur como nosotros lo conocemos. Los grupos paramilitares Janjaweed con apoyo del gobierno (aunque éste no lo reconozca oficialmente) saquearon, mataron y destruyeron con total impunidad a lo largo de todo el territorio de Darfur. No atacaban a los grupos rebeldes, sino a la población civil en general. Su estrategia era: si quieres matar el pez, destruye el agua. Hombres, mujeres y niños eran matados sin responsabilidad para los asesinos. Las tierras arrasadas, los cultivos inutilizados. En concreto, las humillaciones y violaciones se volvieron comunes, eran parte de la estrategia de guerra. Las mujeres fur ya no podían ni ir a recoger leña o agua, incluso en los mismos campos de refugiados. Los asentamientos árabes no sufrían ningún daño e incluso eran protegidos por el propio ejército. Los fur, masalit y zaghawa no tenían protección ni a quién acudir. Fueron desterrados de sus hogares, sin perspectivas de poder volver. La resistencia rebelde sigue enfrentándose a estos ataques y respondiendo con violencia, especialmente desde las montañas de Yebel Marra.

La comunidad internacional acabó sabiendo la realidad del conflicto, a pesar de que Sudán no lo reconoce y obstaculiza la entrada de medios de comunicación e incluso de la propia ayuda humanitaria. Para dejar más claro el posicionamiento del gobierno, el propio ministro de estado para asuntos humanitarios (Harun) era anteriormente uno de los mayores responsables de la organización, apoyo y sustento de las milicias Janjaweed.

El tribunal penal internacional condenó en 2006 a dos responsables de esta matanza (Ahmed Harun y Ali Kushaib), aunque Sudán se ha negado a entregarlos. Se desplegaron también fuerzas de paz de la ONU y la Unión Africana. En la actualidad (febrero de 2009) ha resuelto el arresto del presidente, Al Bashir, en una resolución sin precedentes. Sin embargo, en los intentos de llegar a un acuerdo de paz interno en Darfur aún no se han hecho efectivas las detenciones.

Darfur es una tierra devastada. Prácticamente se agotaron las tierras, los activos y la hospitalidad. La estructura de la vida rural nunca se recuperó. Los acuerdos (empezando desde el AIP, hasta otros actuales) que tratan de negociarse tampoco generan la paz porque han sido violados por ambos bandos sistemáticamente, sin que haya un líder claro y sin que las resoluciones representen y agrupen a todos los afectados.

4 comentarios leave one →
  1. jokangus permalink*
    7 de marzo de 2009 9:44 AM

    HEROES AFRICANOS
    John Carlin publicó en la revista de verano de El País, una serie de historias de superación, compromiso y valor en África. He aquí algunas de ellas.

    La historia de Mama Lucy, una ugandesa que dedica su vida a ayudar a los niños de la calle en Nairobi.

    Sammy Gitau un hombre que estuvo a punto de morir de sobredosis a los 17 años y que hoy es más que un trabajador social en el ‘bronx’ de Nairobi.

    I. La resurrección de Sammy Gitau y II. Parábola de los zapatos.

    La historia de Alison, una extraordinaria mujer surafricana que se ha sobrepuesto a una terrible agresión y que hoy recorre el mundo relatando su experiencia.

    También en Sudáfrica, una mujer de 66 años y un niño de 11, viven entregados a la lucha contra el SIDA. La jardinera y el niño activista.

  2. jokangus permalink*
    7 de marzo de 2009 10:01 AM

    DARFUR NOW
    Y hablando de darfur otra película (también recomendada por la susodicha Ainhoa): DARFUR NOW. Una película que une la historia de 6 personas en distintos lugares del mundo con una misma esperanza: terminar con el conflicto armado de Darfur.
    Una película que demuestra que las acciones de unos pocos pueden revertir en un gran beneficio para muchos.

    Ahí va el trailer (está en inglés):

    Y el myspace de la peli:
    http://www.myspace.com/darfurnow
    http://www.takepart.com/darfurnow/

    Recomendada!

  3. 8 de diciembre de 2010 8:54 PM

    Realmente interesante su post. Les estoy agradecida por ponerlo en su website. De nuevo muy agradecida!

  4. 14 de diciembre de 2010 11:29 PM

    excelente tu website, gracias!

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