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El cuento del Niño Elkartasun

EL NIÑO ELKARTASUN – ELKARTASUN AUKERA

Llegó a mis manos una lista. Una lista de cosas. Yo estaba en mi casa. Llovía. Y mi madre me dijo que era mejor no salir de casa. Al principio no le presté mucha atención. A la lista… Y al cabo de unas horas seguía allí; no se había ido. Me puse a leerla. Cuál fue mi decepción que no era una lista de cosas sino de problemas; de problemas que tiene la gente. Me puse un poco triste… y yo con estos pelos… Llovía. Ya sé que esto ya lo he dicho pero es que es muy importante, ya que no podía salir de casa. Y luego está esa lista, que por supuesto no se había ido, seguía allí. Pensé que con tantos problemas, aparte de llover claro, al mundo le quedaba más o menos una semana de vida, así que si quería hacer algo tenía que darme prisa. Me calcé mis catiuscas azules, un chubasquero amarillo y un paraguas transparente. Estos paraguas los usamos los niños. Mi madre dice que como somos muy bajitos, cuando llevamos paraguas no se nos ve y por eso se han inventado los paraguas transparentes.

Al final salí de casa. 7 días, tan solo tenía eso: 7 días. Sabía que mi madre se iba a enfadar mucho por esto, pero pensé que esto era importante y que al final lo entendería. Al fin y al cabo, éste es el mundo donde vive ella. Y donde está nuestra casa. El caso es que tenía que hacer algo. Lo más difícil es empezar. Hacer algo, hacer algo. En eso estamos de acuerdo todos. Hacer algo, hacer algo. Sí, definitivamente tenía que empezar. Hacer algo, hacer algo. Empezar por algo. Cosas, cosas, cosas, cosas…

Así pasé las primeras horas. Hacer algo. Sin saber el qué. ¡El mundo se moría y yo ahí parado en mitad de la calle! Hasta que se me ocurrió; la mejor forma de empezar era que los demás niños conocieran la lista.

 

Me puse a buscar. Fui a la tienda de confituras y chucherías ¿dónde si no iba a encontrar otros niños? Mi sorpresa fue que no había nadie. Seguía lloviendo. Y yo parado en la calle. Mojándome. Con aquella lista en mis manos. Alargué mi bracito al desamparo del paraguas. Me pareció una gran idea: la lluvia destruiría aquella lista. Me hizo mucha ilusión ver que al final había resuelto el problema en menos de 7 días. “¡Problema resuelto!” dije. La lista ya estaba completamente empapada.

 

Vaya. Y sin embargo… ¡pero qué! No lo entiendo… Si estuviese aquí, seguramente mi madre me lo habría explicado; ella siempre contesta a mis preguntas. Pero ahora no estaba. Y yo no entendía nada de nada. En aquella lista, aún completamente empapada, todavía se podían leer aquellos problemas. Pensé que la única razón era que el mundo estaba aún peor de lo que yo creía.  Levanté el paraguas y mi cabecita hacia el cielo. Por un momento pensé que el cielo había empezado a caerse ya. ¡Falsa alarma! Todavía me quedaban 7 días. 7 días para hacer algo. Hacer algo, hacer algo. Y otra vez estaba como al principio.

-Hacer algo, hacer algo; cosas, cosas.

-Un momento, eso no lo dije yo. Pero ¿quién eres? Dime.

-No, no, eso lo he preguntado yo primero.

-Yo soy el niño elkartasun.

-Vaya nombre más raro.

 -Mi madre me lo puso porque nací ese día.

-¿Qué día? 

-No, no, ahora me toca preguntar a mí.

Iba a preguntarle por su nombre. De repente me di cuenta que al igual que yo, él también estaba en la calle mojándose. Vaya día. Además, el no tenía paraguas transparente así que le invité a resguardarse bajo mi humilde y modesto paraguas. Transparente.

– Transparente, no como los fantasmas y las medusas de mar. Transparente como…

El niño no entendió aquello y se lo iba a explicar cuando me fije en sus manos.

-¿Qué llevas ahí?

-Es una lista, tonto. Una lista de cosas importantes.

-¿Cómo de importantes?

-Los más importantes.

-No puede ser, esa lista la tengo yo. Enséñamela.

-¡Mira!

– No, no, la lista.

-Ah. ¿Ves? Es la más importante.

-No puede ser.

-Sí, sí, que lo es.

-No, me refiero a que es otra lista de problemas de la gente.

-¿Cómo que otra  niño elkartasun?

– Verás, a mis manos también ha llegado una lista de problemas que tiene la gente.

Hacer algo, hacer algo, hacer cosas. Salí a enseñar esta lista y ahora en vez de una tenía 2 listas de problemas que tiene la gente.  Haciendo un rápido cálculo eso hacía un total de… 3 días y medio. ¡Al mundo le quedaban 3 días y medio! Y contando las horas que permanecíamos ahí callados… Hacer algo, hacer algo, hacer cosas.

-Un momento. ¿Qué es todo esto? ¿Quién dice estas cosas?

-Es verdad ¿qué está ocurriendo, niño elkartasun?

– No sé, no sé.

 No entendía nada. De pronto la calle estaba repleta de niños por todas partes.  Hacer algo, hacer algo, hacer cosas, hacer cosas.

-Eh, ¿qué hacéis ahí parados? – nos preguntó una niña- hay que hacer cosas, hay que hacer cosas.

Pero qué esta diciendo esta niña. ¿Tú también lo piensas? -pregunté.

-Sí, mirad qué lista tengo.

-Vaya ¿tú también tienes una?  -dijo un tercer niño- Yo también.

Ah, nosotros también. No me lo puedo creer.

Hay que hacer cosas, hay que hacer cosas, hay que hacer cosas, hay que hacer cosas.

-Oye ¿de qué estáis hablando? – dijo otro niño- porque yo también tengo una lista.

-¿Qué dices?

-Es una lista de problemas.

-¿Una lista de problemas?

-Una lista de problemas.

-No puede ser ¡todos tenéis una lista!

-¡¡No puede ser, todos tenéis una lista!!

EL NIÑO ELKARTASUN ESTÁ HIPERVENTILANDO.

Hice un pequeño cálculo; casi, casi aproximado. Apenas me llegaba aire a los pulmones. Al mundo le quedaban unas pocas horas. La verdad lo había sumado mal. Eran unos pocos minutos. En la cabecita de todos aquellos niños un solo dilema, una única preocupación:  Hay que hacer cosas, hay que hacer cosas, hay que hacer cosas.

 

Pasaron los pocos minutos. Pasaron las pocas horas. E incluso pasaron los 3 días y medio. Y el mundo no se acabó. Sin embargo, aquellas listas seguían allí; y aún peor, seguía lloviendo.

Nuestras cabecitas seguían pensando y pensando y pensando; decidimos hacer una lista. Una contralista le llamaron algunos. Para mí sólo era una lista. Sólo que de cosas mejores. De las cosas que queríamos ser. De los ideales que queríamos conseguir.  Lista que os adjunto a continuación.

 

 

 

Grupo de personas que hace cosas

 

Formación y divulgación.
Conciencia crítica. 
Creativa y original.

 

 

 

Denuncia.
Conciencia crítica.
Coherencia e inquietud.
Información y motivación a los demás.
Inconformismo. 
Estilo de vida y compromiso. Una responsabilidad.
Solidaridad.
Implicación.
Con comunicación y transparente.
Algo que ilusione hacia dentro y hacia fuera.

 

 

 

 

 

 

 

 

Búsqueda de cambios.

.

Acción con consecuencia de transformación.
Revolución.
Movilización.
Transmitirlo a chavales
Que pinche.
Con decisiones consensuadas.
Jocosa y distendida, a la vez que seria.
No acomodada y combatiente.

Abierta (con capacidad de apertura, de empatía).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-Niño elkartasun: ¿qué es eso de “que pinche”?

-No sé, se me ha ocurrido así.

Todos juntos decidimos objetivos ENTRE TODOS, pero, pero nos costó mucho. Queríamos que lo entendiesen todos: los niños, las niñas, los mayores, los zapatos, los señores, los paraguas transparentes,… Así que me dijo mi madre que lo mejor sería hacerlo de forma ASAMBLEADA y PARTICIPATIVA … No sabíamos lo que era exactamente, pero nos juntamos todos los niños… ¡¡Y las niñas!! …y lo hablamos de forma asambleada y participativamente. Ah, eso quería decir.

One Comment leave one →
  1. Ana permalink*
    12 de marzo de 2010 7:19 PM

    ¡Y que no se nos olvide!!!

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